Córdoba · Andalucía · España
Córdoba fue la ciudad más grande de Occidente en el siglo X y lo que queda de aquello, la Mezquita, sigue siendo el motivo para venir: un bosque de más de 850 columnas y arcos bicolores con una catedral gótica y renacentista plantada en medio. Alrededor, la judería, el Alcázar y el puente romano forman un casco histórico Patrimonio Mundial que se recorre a pie en un día.
Qué hacer en Córdoba cambia con la estación: en mayo, los patios abren sus puertas en el concurso que la UNESCO reconoció como Patrimonio Inmaterial; en verano, con más de 40 grados, la ciudad vive de noche. En cualquier época, el salmorejo, el flamenquín y el rabo de toro se comen en las tabernas de la judería y de San Basilio.
Abajo tienes cada zona, cuándo ir y cómo llegar.
Aquí tienes experiencias de Viator en Córdoba: visitas guiadas a la Mezquita-Catedral con entrada, rutas por la judería y los patios, y excursiones a Medina Azahara. Cada una muestra su precio y las opiniones de quienes la han hecho; la disponibilidad depende de la fecha que elijas.
La Mezquita de Córdoba se empezó en 785 y se amplió tres veces hasta el siglo X; el mihrab de Al-Hakam II, con sus mosaicos bizantinos, es la joya. En 1523 se abrió en el centro la catedral, con crucero gótico, renacentista y barroco, y el resultado es un edificio que no se parece a ningún otro. Cuenta hora y media; el Patio de los Naranjos es de entrada libre y la torre, levantada sobre el alminar, se sube en visita aparte.
Las primeras horas de la mañana, antes de los grupos, son las más tranquilas; algunas franjas de primera hora son de entrada gratuita y las visitas nocturnas, con espectáculo de luz, se reservan con antelación.
La judería rodea la Mezquita por el norte y el oeste: la calle de las Flores, con su vista de la torre entre macetas; la Sinagoga, de 1315, una de las tres que quedan en España, pequeña y con yeserías mudéjares; la Casa de Sefarad y la Casa Andalusí; la plaza de Maimónides, con la estatua del filósofo, y el Zoco Municipal, con talleres de artesanía. Es la zona de las tabernas y de las tiendas de cuero y plata, y por la noche se queda en silencio.
El Alcázar de los Reyes Cristianos, junto al río, fue palacio de los reyes castellanos, sede de la Inquisición y cárcel; se visita por sus jardines escalonados con estanques y por las torres, desde las que se ve la Mezquita y el puente. Dentro hay mosaicos romanos y los baños califales de la fortaleza anterior.
Al lado, las Caballerizas Reales, donde Felipe II creó el caballo andaluz, ofrecen un espectáculo ecuestre y flamenco algunas noches, y el barrio de San Basilio es el de los patios que abren casi todo el año.
El puente romano, de 16 arcos, cruza el Guadalquivir desde la Puerta del Puente hasta la torre de la Calahorra, que alberga un museo sobre la Córdoba de las tres culturas. Desde el puente y desde la orilla sur, el paseo de Miraflores, se tiene la vista completa de la Mezquita con los molinos del río delante: la mejor al atardecer. En el centro del puente, la imagen de San Rafael, el custodio de la ciudad, llena de velas.
Los patios cordobeses son casas de vecinos con el patio lleno de macetas de geranios y gitanillas colgadas de las paredes encaladas. En la primera quincena de mayo se celebra el concurso y abren decenas de ellos gratis, con colas; el resto del año se pueden ver los de San Basilio, el Palacio de Viana, con doce patios, y algunos de la judería.
Más arriba, la plaza de la Corredera, la única plaza mayor castellana de Andalucía, con su mercado; la plaza del Potro, con la posada que cita Cervantes; el Cristo de los Faroles en la plaza de Capuchinos, y las iglesias fernandinas, levantadas tras la conquista de 1236.
A 8 km al oeste, Medina Azahara es la ciudad palatina que Abderramán III empezó en 936 y que fue arrasada menos de un siglo después. Se visita el yacimiento en terrazas, con el Salón Rico restaurado, y el museo a la entrada, que explica lo que se ve. Hay un autobús turístico desde el paseo de la Victoria que coordina con el horario del yacimiento; en coche se aparca en el museo y una lanzadera sube a las ruinas. Cuenta media mañana.
La estación de Córdoba recibe AVE desde Madrid en menos de dos horas, desde Sevilla en 45 minutos y desde Málaga en una hora; está a 20 minutos a pie del casco o en los autobuses 3 y 4. En coche, deja el vehículo en los aparcamientos del paseo de la Victoria o de la ribera: el casco es peatonal y estrecho.
Un día da para la Mezquita, la judería, el Alcázar y el puente; con dos añades Medina Azahara, Viana y las plazas del centro. La mejor época es de marzo a mayo, con los patios, la feria y el festival de las Cruces, y de octubre a noviembre. En julio y agosto el termómetro pasa de 40 grados: madruga y sal por la noche.
La Mezquita-Catedral, la judería con la Sinagoga y la calle de las Flores, el Alcázar de los Reyes Cristianos, el puente romano al atardecer y, en mayo, los patios.
Un día completo para lo principal; dos si quieres Medina Azahara, el Palacio de Viana y las plazas del centro con calma.
Conviene comprar la entrada online con hora en puentes, Semana Santa y mayo. La torre y las visitas nocturnas tienen entrada propia.
El concurso es la primera quincena de mayo, con entrada libre a decenas de patios. El resto del año abren los de San Basilio, el Palacio de Viana y algunos de la judería.
En el autobús turístico que sale del paseo de la Victoria, en coche hasta el museo y lanzadera, o con una excursión organizada. Está a 8 km del centro.
Salmorejo, flamenquín, rabo de toro, berenjenas con miel y, en las tabernas, vino de Montilla-Moriles. Las tabernas de la judería y de San Basilio son el sitio.