San Sebastián · País Vasco · España
San Sebastián se entiende desde arriba: la bahía de La Concha, con la isla de Santa Clara en medio y los montes Igueldo y Urgull cerrándola a cada lado, es la razón de que la ciudad sea lo que es. Abajo, la Parte Vieja concentra los bares de pintxos en los que se come de pie, de barra en barra, y el Ensanche de estilo francés y el barrio de Gros, con la playa de la Zurriola y los surfistas, completan un centro que se recorre a pie.
Qué hacer en San Sebastián se resume en pasear la Concha de punta a punta, subir al Igueldo en funicular, ir de pintxos al mediodía y por la noche, y, con tiempo, acercarse a Pasaia, a Hondarribia o a la costa francesa.
Abajo tienes cada zona, los pintxos, cómo moverte y cuántos días reservar.
Aquí tienes experiencias de Viator en San Sebastián: rutas de pintxos con txakoli, visitas guiadas por la Parte Vieja, excursiones a la costa vasca y a Francia, y talleres de cocina. Cada una muestra su precio y las opiniones de quienes la han hecho; la disponibilidad depende de la fecha que elijas.
El paseo de La Concha, con su barandilla blanca de 1910 y las farolas, recorre la playa desde el Ayuntamiento, el antiguo casino, hasta el túnel del Antiguo, donde empieza la playa de Ondarreta. En marea baja se puede andar por la arena de una a otra; en verano se nada hasta la isla de Santa Clara o se va en el barco que sale del puerto. Al final de Ondarreta, el Peine del Viento, las tres esculturas de acero de Chillida clavadas en las rocas, con los respiraderos que soplan con el oleaje: es el sitio al que ir cuando hay mar de fondo.
El funicular del Igueldo, de 1912, sube desde Ondarreta en tres minutos al mirador que da la vista completa de la bahía; arriba hay un parque de atracciones antiguo, con la montaña suiza de madera y el río misterioso, que es un plan con niños. Al otro lado de la bahía, el monte Urgull se sube a pie desde la Parte Vieja o desde el puerto, entre baterías y el castillo de la Mota, hasta la estatua del Sagrado Corazón; la Casa de la Historia, en el castillo, es gratuita.
La Parte Vieja, entre el puerto y el Boulevard, es el barrio de los pintxos: calles 31 de Agosto, Fermín Calbetón, Mayor y la plaza de la Constitución, la antigua plaza de toros con los balcones numerados. Se va de bar en bar, uno o dos pintxos y un zurito o un txakoli en cada uno, de pie; cada bar tiene su especialidad y lo mejor se pide a la cocina, no de la barra.
En el barrio están también la basílica de Santa María, con su fachada barroca; la iglesia de San Vicente, la más antigua; el Museo San Telmo, en un convento del XVI, sobre la historia vasca, y la plaza de la Bretxa con el mercado.
El Ensanche es el San Sebastián de la Belle Époque: la Catedral del Buen Pastor, la avenida de la Libertad, el puente de María Cristina y el teatro Victoria Eugenia junto al hotel María Cristina, donde se alojan las estrellas del festival de cine. Cruzando el Urumea por el puente del Kursaal se llega a Gros, con los cubos de cristal de Rafael Moneo y la playa de la Zurriola, la de los surfistas, y un barrio con sus propios bares de pintxos, menos turísticos que los de la Parte Vieja.
A 10 km, Pasaia Donibane es un pueblo de pescadores de una sola calle junto a la bocana del puerto, con la casa de Victor Hugo y el barco que cruza a San Pedro por un euro. A 20 km, Hondarribia tiene un casco amurallado y el barrio de la Marina, con casas de colores y bares de pintxos que compiten con los de la capital. Desde Hondarribia se cruza a Hendaya en barca y empieza la costa francesa: San Juan de Luz y Biarritz están a menos de una hora.
La ciudad se recorre a pie: del Igueldo al Kursaal son 50 minutos por el paseo. Los autobuses de Dbus llegan a todos los barrios y el 16 sube al Igueldo; la bici pública y el carril bici del paseo son la alternativa. El aeropuerto de San Sebastián está en Hondarribia, a 20 km, con autobús E21 al centro; muchos vuelos llegan a Bilbao, a una hora en el autobús Pesa desde el aeropuerto de Loiu. Desde Madrid, el tren Alvia tarda unas cinco horas; en coche, la A-1 y la AP-1.
Dos días dan para la bahía, los dos montes, la Parte Vieja y Gros; con tres añades Pasaia y Hondarribia o un salto a la costa francesa. La ciudad está llena en julio y agosto y durante el Festival de Cine, en septiembre, cuando los hoteles se agotan; mayo, junio y octubre tienen buen tiempo y menos gente. Llueve a menudo en cualquier mes.
La playa y el paseo de La Concha, el mirador del Igueldo, la Parte Vieja con sus pintxos, el Peine del Viento y la Zurriola en Gros.
Dos días para la ciudad; tres si quieres ir a Pasaia, Hondarribia o a la costa francesa.
En la Parte Vieja, por las calles 31 de Agosto, Fermín Calbetón y Mayor, y en Gros, con menos turistas. Se pide uno o dos por bar, de pie, y se cambia de bar.
En el funicular desde el final de la playa de Ondarreta, en tres minutos, o en el autobús 16. A pie desde el Peine del Viento se tarda media hora.
En autobús Pesa desde el aeropuerto de Loiu o desde Termibus, en una hora y cuarto; en coche por la AP-8, 100 km. En tren Euskotren se tarda más de dos horas y media.
En la segunda mitad de septiembre. La ciudad se llena y los hoteles se reservan con meses; el Jazzaldia es en julio y la Semana Grande a mediados de agosto.