Valencia · Comunidad Valenciana · España
Valencia se visita en dos mitades muy distintas: el casco antiguo, con la Lonja de la Seda, el Mercado Central y la Catedral a diez minutos a pie unos de otros, y la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el conjunto de Santiago Calatrava al final del antiguo cauce del Turia. Entre las dos corre el Jardín del Turia, nueve kilómetros de parque que atraviesan la ciudad y que son la forma más agradable de ir de un sitio al otro.
Qué hacer en Valencia además de ver monumentos se resume en tres planes que repiten vecinos y visitantes: una paella en la playa de la Malvarrosa o en El Palmar, un atardecer en la Albufera y una tarde de horchata con fartons en Alboraya. En marzo, las Fallas convierten la ciudad en otra cosa durante una semana.
Abajo tienes cada zona con lo que hay que ver, cómo moverte y cuántos días reservar.
Aquí tienes experiencias de Viator en Valencia: visitas guiadas al casco antiguo, entradas al Oceanogràfic, clases de paella y excursiones a la Albufera. Cada una muestra su precio y las opiniones de quienes la han hecho; la disponibilidad depende de la fecha que elijas.
La Lonja de la Seda es el edificio civil más importante de Valencia y Patrimonio Mundial desde 1996: una lonja gótica del siglo XV con la Sala de Contratación de columnas helicoidales, el Patio de los Naranjos y el Consulado del Mar. Se visita en media hora y es el mejor punto de partida.
Enfrente está el Mercado Central, un mercado modernista de principios del siglo XX con cúpula de hierro y vidrieras, y unos 300 puestos de fruta, verdura, pescado y embutido. Abre por las mañanas de lunes a sábado; ir a primera hora evita el gentío y permite desayunar en sus barras.
A dos minutos, la Plaza Redonda, un patio circular del siglo XIX con tiendas de cerámica, encajes y textiles, y la Iglesia de los Santos Juanes, con su fachada barroca frente al mercado.
La Catedral mezcla el gótico con un cimborrio y una puerta barroca, y guarda en una capilla el cáliz que la tradición identifica con el Santo Grial. La torre del Miguelete, de 51 metros, tiene 207 escalones sin ascensor y la mejor vista del casco antiguo; conviene subir con luz de tarde.
Detrás de la Catedral se abre la Plaza de la Virgen, con la Basílica de la Virgen de los Desamparados, el Palau de la Generalitat y la fuente del Turia. Los jueves al mediodía se reúne en la Puerta de los Apóstoles el Tribunal de las Aguas, que lleva siglos resolviendo los pleitos de riego de la huerta y es Patrimonio Inmaterial de la UNESCO.
El barrio del Carmen es la parte más antigua de la ciudad, entre la muralla árabe y la cristiana: calles estrechas, grafitis en la calle Moret, el Centro del Carmen (antiguo convento, entrada gratuita) y el Instituto Valenciano de Arte Moderno, con la colección de Julio González y exposiciones temporales. De noche es la zona de bares del casco antiguo.
Al otro lado de la Gran Vía, Ruzafa es el barrio de moda: su mercado de abastos, cafés, tiendas de diseño y restaurantes. En el Ensanche, la calle Colón y alrededores concentran las tiendas, y el Mercado de Colón, modernista, es hoy una galería de cafés y horchaterías.
Al final del Jardín del Turia está el conjunto de Santiago Calatrava y Félix Candela: el Hemisfèric (cine IMAX y planetario), el Museo de las Ciencias (interactivo, pensado para familias), el Umbracle (paseo ajardinado, gratuito), el Palau de les Arts (ópera) y el Oceanogràfic, el mayor acuario de Europa, con túneles submarinos, belugas y espectáculo de delfines.
Solo pasear entre los edificios y los estanques es gratis y ya vale la visita; para entrar al Oceanogràfic y al Museo hay entradas sueltas y combinadas, y en temporada alta conviene comprarlas con antelación. Cuenta medio día para el Oceanogràfic y otro medio para Museo y Hemisfèric.
La playa de la Malvarrosa y la del Cabanyal son la playa urbana, con el paseo marítimo y los restaurantes de paella que ocupan la primera línea; se llega en el tranvía 4 o 6 o en el metro hasta Marítim. El Cabanyal, el antiguo barrio de pescadores, conserva casas de azulejos de colores y un mercado animado.
La Albufera es un lago de agua dulce rodeado de arrozales a 10 km al sur, dentro de un parque natural. El plan clásico es ir a El Palmar, comer un arroz y dar un paseo en barca al atardecer, cuando el cielo se refleja en el agua. Se llega en el autobús 24 o 25 desde el centro, o en coche por la CV-500.
El centro se recorre a pie: de la estación del Norte a la Plaza de la Virgen hay 15 minutos. Para el resto, el metro y el tranvía (FGV) llegan a las playas, al aeropuerto y a la Ciudad de las Artes (parada Alameda y después paseo). Valenbisi, la bicicleta pública, y los carriles del Jardín del Turia son la forma más rápida de cruzar la ciudad de punta a punta.
Desde el aeropuerto, las líneas 3 y 5 del metro llegan al centro en unos 25 minutos. La estación Joaquín Sorolla recibe la alta velocidad de Madrid (menos de dos horas) y Barcelona.
Dos días dan para el casco antiguo y la Ciudad de las Artes; con tres añades la Albufera y una tarde de playa. La mejor época es de marzo a junio y de septiembre a noviembre; en julio y agosto el calor aprieta y los valencianos se van a la playa. En Fallas (15-19 de marzo) la ciudad está volcada en la fiesta, con mascletà diaria a las 14:00 en la plaza del Ayuntamiento: es la mejor semana para verla y la peor para dormir barato.
La Lonja de la Seda, el Mercado Central, la Catedral con el Miguelete, el barrio del Carmen y la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Con tiempo, la Albufera al atardecer.
Dos días bastan para el casco antiguo y la Ciudad de las Artes. Con tres sumas la Albufera, la playa y Ruzafa sin prisas.
Sí, sobre todo con niños: es el mayor acuario de Europa y se tarda unas tres horas en verlo. Comprar la entrada con antelación evita colas en puentes y vacaciones.
En la playa de la Malvarrosa, en los restaurantes del paseo, o en El Palmar, en la Albufera, donde se cultiva el arroz. La paella valenciana lleva pollo, conejo, garrofó y judía verde; se come al mediodía.
En metro, líneas 3 y 5, en unos 25 minutos hasta Xàtiva o Colón. El taxi tarda unos 20 minutos.
La fiesta mayor de Valencia, del 15 al 19 de marzo: monumentos de cartón y madera en cada barrio, mascletà diaria en el Ayuntamiento y la cremà, la quema de las fallas, la noche del 19. Es Patrimonio Inmaterial de la UNESCO.