Toledo · Castilla-La Mancha · España
Toledo es la excursión clásica desde Madrid: 33 minutos en tren de alta velocidad y una ciudad entera, Patrimonio Mundial desde 1986, encaramada sobre un meandro del Tajo. Lo que hay que ver cabe en un día largo si se organiza bien, porque todo está dentro del casco histórico y las distancias son cortas, aunque siempre cuesta arriba.
La visita gira alrededor de tres épocas que convivieron en la misma colina: la Catedral gótica, las dos sinagogas y la judería, y las mezquitas y puertas de la ciudad musulmana. A eso se suman el Alcázar con el Museo del Ejército, los cuadros del Greco y, al final del día, el mirador del Valle, desde donde se ve la ciudad entera al atardecer.
Abajo tienes la ruta por orden, cómo llegar y qué dejar para un segundo día.
Aquí tienes experiencias de Viator en Toledo: visitas guiadas por el casco histórico, excursiones de un día desde Madrid y entradas con guía a la Catedral y a los monumentos. Cada una muestra su precio y las opiniones de quienes la han hecho; la disponibilidad depende de la fecha que elijas.
La plaza de Zocodover es el centro de la ciudad desde la época musulmana y donde llegan los autobuses y las escaleras mecánicas desde la zona de aparcamientos. Desde ahí, el Alcázar está a dos minutos: la fortaleza que Carlos V convirtió en palacio alberga hoy el Museo del Ejército y la Biblioteca de Castilla-La Mancha, cuya cafetería del último piso tiene vistas al río.
El Museo del Ejército es grande; si solo tienes un día, reserva una hora y media y céntrate en las plantas de historia. El edificio en sí, con el patio renacentista y los sótanos de la Guerra Civil, es parte de la visita.
La Catedral de Toledo es la obra mayor de la ciudad: gótica, levantada sobre la mezquita entre 1226 y 1493, con el coro, el retablo mayor, el Transparente barroco de Narciso Tomé y la sacristía, donde cuelgan El expolio del Greco y obras de Goya, Tiziano y Velázquez. Cuenta hora y media; la audioguía está incluida en la entrada general y la torre se visita aparte en grupos pequeños.
Alrededor, la calle Comercio y la plaza del Ayuntamiento, con el Palacio Arzobispal y el Ayuntamiento, son el eje comercial del casco: mazapanes, espadas y damasquinado en cada escaparate.
La iglesia de Santo Tomé guarda El entierro del señor de Orgaz, el cuadro más famoso del Greco, en una capilla pensada solo para verlo; la cola se mueve rápido y la entrada está incluida en la pulsera turística. A cinco minutos, el Museo del Greco, en la judería, reúne el Apostolado y Vista y plano de Toledo en una casa recreada del siglo XVI con jardín.
Entre los dos, el Palacio de Fuensalida, sede del gobierno regional, y el Taller del Moro, un palacio mudéjar restaurado.
La judería ocupa el suroeste del casco, entre Santo Tomé y el Tajo. Dos sinagogas sobreviven: Santa María la Blanca, del siglo XII, con sus arcos de herradura sobre pilares blancos, y la del Tránsito, del XIV, con yeserías mudéjares y el Museo Sefardí dentro, que explica la historia de los judíos en España.
Al final de la calle de los Reyes Católicos, el monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino, fue mandado construir por los Reyes Católicos para ser su panteón: el claustro de dos pisos es de lo más bonito de Toledo. Sigue por la Puerta del Cambrón y baja hasta el puente de San Martín para ver la ciudad desde el río.
La Mezquita del Cristo de la Luz, del año 999, es el edificio más antiguo que se conserva en Toledo y uno de los mejor conservados del arte califal fuera de Córdoba; está junto a la Puerta de Valmardón, al norte del casco. Más abajo, la Puerta de Bisagra, con el escudo imperial, es la entrada monumental de la ciudad, y la Puerta del Sol, mudéjar, la que se ve desde la carretera.
El paseo por las murallas entre estas puertas y el puente de Alcántara, con el castillo de San Servando enfrente, cierra la vuelta al casco por el lado del río.
Desde el mirador del Valle, en la carretera que rodea la ciudad por el sur, se ve Toledo entera reflejada en el Tajo, con el Alcázar y la Catedral asomando sobre los tejados: es la foto de la ciudad y el sitio donde terminar el día. Se llega en coche o taxi, en el autobús 71 desde Zocodover, o andando por la Senda Ecológica del Tajo, que baja desde el puente de San Martín y bordea el río en una hora larga.
Desde Madrid, el Avant sale de Puerta de Atocha y llega en 33 minutos; también hay autobuses desde Plaza Elíptica cada media hora, en una hora. En coche, aparca en los parkings de la ronda (Safont, Recaredo) y sube en escaleras mecánicas: dentro del casco apenas hay plazas y las calles son estrechas.
Un día da para la Catedral, Santo Tomé, la judería y el mirador. Con dos añades el Museo del Ejército, el Museo del Greco con calma, las puertas y murallas, y una cena en el casco cuando se van los grupos: Toledo de noche, con las calles vacías e iluminadas, es otra ciudad.
La Catedral, El entierro del señor de Orgaz en Santo Tomé, las sinagogas de la judería, San Juan de los Reyes y el mirador del Valle al atardecer.
Sí. Con el Avant de 33 minutos y una ruta ordenada (Zocodover, Catedral, Santo Tomé, judería, mirador) se ve lo principal entre las 10:00 y las 20:00.
La entrada a siete monumentos: Santo Tomé, San Juan de los Reyes, Santa María la Blanca, la Mezquita del Cristo de la Luz, el Salvador, los Jesuitas y San Ildefonso. No incluye la Catedral ni el Alcázar.
Desde la estación, en el autobús 61 o 62 hasta Zocodover; desde los aparcamientos de la ronda, en las escaleras mecánicas gratuitas del Paseo de Recaredo.
En el mirador del Valle, al otro lado del Tajo. Se llega en coche, en el autobús 71 o a pie por la senda del río desde el puente de San Martín.
Las calles son empinadas y empedradas, mejor sin carrito. A los niños les gustan el Alcázar, el tren turístico que da la vuelta por el mirador y las tiendas de espadas.