Segovia · Castilla y León · España
Segovia se ve en un día y se recuerda mucho tiempo: un acueducto romano de casi 30 metros que atraviesa la plaza, una catedral gótica tardía y un alcázar con forma de proa de barco al final del espolón entre dos ríos. La ciudad vieja es Patrimonio Mundial desde 1985 y toda la visita se hace a pie por la Calle Real, de un extremo al otro, en poco más de un kilómetro.
Qué hacer en Segovia, además, es comer: cochinillo asado en los mesones de la plaza del Azoguejo y de la Plaza Mayor, judiones de La Granja y ponche segoviano de postre. Y, si hay tiempo, bajar al valle del Eresma para ver el Alcázar desde abajo o acercarse a los jardines del palacio de La Granja.
Abajo tienes la ruta por orden, los miradores y cómo llegar desde Madrid.
Aquí tienes experiencias de Viator en Segovia: visitas guiadas por el casco histórico, excursiones de un día desde Madrid con Ávila o La Granja, y vuelos en globo al amanecer sobre la ciudad. Cada una muestra su precio y las opiniones de quienes la han hecho; la disponibilidad depende de la fecha que elijas.
El Acueducto es lo primero que se ve y lo que más impresiona: 167 arcos de granito sin argamasa, levantados en el siglo I o II para traer agua de la sierra, que alcanzan unos 28 metros en la plaza del Azoguejo. Súbete a las escaleras de la plaza para verlo a la altura del canal, y vuelve de noche, iluminado.
Desde el Azoguejo arranca la Calle Real, que cambia de nombre (Cervantes, Juan Bravo, Isabel la Católica) y lleva en diez minutos a la Plaza Mayor pasando por la Casa de los Picos, con su fachada de puntas de diamante, y la plaza de Medina del Campo, con la iglesia románica de San Martín y la estatua de Juan Bravo, el comunero.
La Catedral de Segovia, conocida como la Dama de las Catedrales, es la última gótica que se levantó en España: empezada en 1525 y terminada en el XVIII, con un claustro traído piedra a piedra de la catedral vieja, que estaba junto al Alcázar. Se visita con audioguía y la torre, de casi 90 metros, con visita guiada aparte.
La Plaza Mayor, con el Ayuntamiento, el teatro Juan Bravo y los soportales llenos de terrazas, es el sitio para parar a media mañana. A un paso, la iglesia de San Miguel, donde fue proclamada reina Isabel la Católica en 1474.
Al final de la ciudad, sobre la unión del Eresma y el Clamores, el Alcázar es el castillo que se asocia con Segovia: torre del Homenaje, patio de armas, salas con artesonados mudéjares, la sala de los Reyes con el friso de los monarcas de Castilla y la capilla. Fue residencia de los reyes de Castilla, cárcel y Colegio de Artillería, y se reconstruyó tras el incendio de 1862. Cuenta una hora, más 20 minutos si subes los 152 escalones de la torre de Juan II para ver la ciudad y la sierra.
Entre la Catedral y el Alcázar, por el sur, la judería conserva la antigua sinagoga mayor, hoy iglesia del Corpus Christi, el Centro Didáctico de la Judería y la Puerta de San Andrés, desde la que se puede recorrer un tramo de la muralla. El paseo del Salón, al pie de la muralla, mira al valle del Clamores y a la sierra de Guadarrama.
El barrio de las Canonjías, entre la Catedral y el Alcázar, es el más tranquilo del casco, con casas románicas de canónigos.
La foto del Alcázar como proa de barco se hace desde el mirador de la Pradera de San Marcos, en el valle del Eresma: se baja desde el Alcázar por la cuesta de los Hoyos o por la ruta de los Molinos, media hora a pie. Por el valle, la iglesia de la Vera Cruz, templaria y de doce lados; el monasterio del Parral; y el Santuario de la Fuencisla, patrona de la ciudad. La vuelta se hace por la Puerta de Santiago o en taxi.
Otro mirador fácil es el de la Canaleja, en la Calle Real, junto a la Casa de los Picos, con las cubiertas de San Millán y la sierra al fondo.
El cochinillo asado es el plato de Segovia y se sirve en los mesones del Azoguejo, de la Plaza Mayor y de la calle Cervantes, cortado con el borde de un plato en la mesa: conviene reservar en fin de semana. Los judiones de La Granja, el cordero lechal y el ponche segoviano, un pastel de mazapán y crema, completan la carta. Los mesones abren al mediodía y a la hora de cenar; muchos cierran pronto.
Desde Madrid, el Avant sale de Chamartín y llega en 27 minutos a Segovia-Guiomar, a 6 km del centro; el autobús 11 lleva al Acueducto en 15 minutos. También hay autobuses desde Moncloa, en una hora y cuarto, que llegan a la estación junto al centro. En coche, aparca en el Azoguejo o en los aparcamientos de la Vía Roma; dentro del casco no hay plazas.
Un día da para el Acueducto, la Calle Real, la Catedral, el Alcázar y el mirador de la Pradera. Con una noche se ve el Acueducto iluminado y se añade La Granja de San Ildefonso, a 11 km, con el palacio y sus fuentes, que funcionan algunos días de primavera y verano.
El Acueducto, la Calle Real, la Catedral, el Alcázar y la vista desde el mirador de la Pradera de San Marcos. Y un cochinillo.
Sí: 27 minutos en Avant desde Chamartín más el autobús 11, y una ruta a pie de un extremo al otro de la ciudad vieja. Con la vuelta de noche ves el Acueducto iluminado.
Conviene en puentes, fines de semana y verano: la entrada con hora se compra online. La torre de Juan II se paga aparte.
En los mesones del Azoguejo, la Plaza Mayor y la calle Cervantes. Reserva mesa en fin de semana; se sirve al mediodía y a la hora de cenar.
En el mirador de la Pradera de San Marcos, en el valle del Eresma, a media hora andando desde el Alcázar bajando por la cuesta de los Hoyos.
El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso y sus fuentes, a 11 km; el castillo de Coca y Pedraza, a menos de una hora; y la sierra de Guadarrama, con el Puerto de Navacerrada a 30 km.