Salamanca · Castilla y León · España
Salamanca es piedra dorada y estudiantes: la universidad más antigua de España, fundada en 1218, sigue llenando una ciudad vieja que es Patrimonio Mundial desde 1988 y que se recorre entera a pie en un día. Todo gira en torno a la Plaza Mayor, la más celebrada de España, y a la Rúa Mayor, que baja hasta las dos catedrales pegadas la una a la otra.
Qué hacer en Salamanca, además de buscar la rana de la fachada de la Universidad, es pasear al atardecer por el puente romano para ver la ciudad encendida sobre el Tormes, tomar algo en la Plaza Mayor cuando se ilumina y perderse por las calles entre palacios y colegios.
Abajo tienes cada zona, los miradores, cómo llegar y cuántos días reservar.
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La Plaza Mayor de Salamanca es el punto de partida y el sitio al que se vuelve varias veces al día: barroca, de Alberto de Churriguera, con 88 arcos, el Ayuntamiento en el lado norte y los medallones de personajes en las enjutas. De día es el paso obligado entre la ciudad y la universidad; de noche, iluminada, se llena de terrazas. Está cerrada al tráfico y rodeada de calles peatonales.
Desde la plaza salen la Rúa Mayor, hacia las catedrales, y la calle Toro y la Zamora, las comerciales, hacia el norte.
La fachada de la Universidad, en el patio de Escuelas, es la obra plateresca más fina de la ciudad: un tapiz de piedra con los Reyes Católicos en el centro y, en una de las calaveras de la derecha, la famosa rana que todo el mundo busca y que, según la tradición, da suerte a los estudiantes que la encuentran. Dentro se visitan las Escuelas Mayores, con el aula de Fray Luis de León tal como estaba en el siglo XVI, el claustro y la biblioteca antigua.
Enfrente, las Escuelas Menores guardan el Cielo de Salamanca, el fresco astrológico de Fernando Gallego, y al lado está la Casa-Museo Unamuno, donde vivió el rector.
Salamanca tiene dos catedrales unidas: la Vieja, románica del siglo XII, con la Torre del Gallo y el retablo de 53 tablas de Dello Delli, y la Nueva, gótica tardía empezada en 1513 y terminada en el XVIII con cimborrio y portadas platerescas. Se visitan con una sola entrada; busca en la Puerta de Ramos el astronauta y el dragón con helado que un cantero añadió en la restauración de 1992.
La visita Ieronimus sube por las torres medievales hasta las terrazas: la mejor vista del casco y del Tormes, en una hora.
En la Rúa Mayor, la Casa de las Conchas es un palacio gótico del siglo XV cubierto de más de 300 conchas de piedra; hoy es biblioteca pública y el patio es de entrada libre. Enfrente, la Clerecía, el antiguo colegio jesuita barroco, deja subir a sus torres (Scala Coeli) para ver la Casa de las Conchas desde arriba.
Por las calles cercanas, el palacio de Monterrey, el convento de San Esteban, con su fachada plateresca y el claustro, el de las Dueñas, con capiteles grotescos, y la Casa Lis, el Museo de Art Nouveau y Art Déco, con una galería de vidrieras sobre el río.
El puente romano, del siglo I, cruza el Tormes bajo las catedrales; desde la otra orilla y desde el parque fluvial se ve la ciudad entera, dorada al atardecer y encendida de noche: es la foto de Salamanca. Junto al puente está el verraco de piedra que aparece en el Lazarillo de Tormes.
Subiendo desde el puente, el Huerto de Calixto y Melibea, un jardín sobre la muralla con vistas, y la Cueva de Salamanca, en la cuesta de Carvajal, donde la leyenda sitúa la escuela de nigromancia.
Salamanca es ciudad de tapas y de jamón ibérico de Guijuelo: por la calle Van Dyck, en el barrio del Oeste, y alrededor de la Plaza Mayor se va de bar en bar con el hornazo, el chanfaina y el farinato como especialidades locales. Por la noche, la zona de la Gran Vía y la calle Varillas concentra el ambiente universitario, que dura todo el curso.
Desde Madrid, el tren Alvia sale de Chamartín y llega en hora y media; el autobús desde la estación Sur tarda dos horas y media. La estación de tren está a 15 minutos a pie del centro. En coche, por la A-6 y la A-50, unos 210 km; hay aparcamientos junto a la Plaza Mayor y en la Vaguada de la Palma.
Un día da para la Plaza Mayor, la Universidad, las catedrales y el puente romano. Con dos añades las torres de Ieronimus, los conventos, la Casa Lis y una noche de tapas. En Semana Santa y en las fiestas de septiembre conviene reservar hotel con tiempo.
La Plaza Mayor, la fachada de la Universidad con la rana, las dos catedrales, la Casa de las Conchas y el puente romano al atardecer.
Un día completo para lo principal; dos para subir a las torres, ver los conventos y la Casa Lis y salir de tapas sin prisa.
En la fachada de la Universidad, en el patio de Escuelas: sobre una de las calaveras de la pilastra derecha, a la altura del primer cuerpo. Encontrarla sin ayuda es parte de la tradición.
Sí, la entrada es conjunta y permite pasar de la Nueva a la Vieja por dentro. La subida a las torres, Ieronimus, es otra entrada.
En tren Alvia desde Chamartín en hora y media, o en autobús desde la estación Sur en dos horas y media. En coche, unas dos horas por la A-6 y la A-50.
Desde el puente romano y la orilla sur del Tormes, al atardecer y de noche, y desde las terrazas de las catedrales en la visita Ieronimus.